Desgraciadamente, no cabe duda de que el ser humano es, en general menos bueno de lo que se imagina o de lo que quiere ser. Todo el mundo lleva una sombra, una región oscura de la personalidad que es desconocida y que el ego no quiere reconocer. La sombra es una parte viva de la personalidad y, por lo tanto, quiere vivir con ella de alguna forma. No se puede argumentar que no existe. No podemos usar la razón para deshacernos de ella. Cuánto menos se integra en la vida consciente del individuo, más negra y densa se vuelve. Forma un obstáculo inconsciente, frustrado nuestra buenas intenciones, hasta que tarde o temprano se produce una ruptura en el sistema psíquico. Enfrentarse a esta sombra es la primera prueba de coraje en el camino interior, una prueba suficiente para asustar a la mayoría de las personas, porque el encuentro con nosotros mismos pertenece a las cosas más desagradables. Pero si somos capaces de ver nuestra propia sombra y podemos soportar saber sobre ella, entonces una ...
Es fácil decir: "no lo volveré a hacerlo, perdóname" pero es aún más sencillo olvidar las promesas y seguir igual: fallando. Descubrir que tu pareja es infiel, es increíblemente doloroso, ver acciones o palabras que siempre deseaste pero que no son dirigidas a ti, te quiebra, te pone en duda. La parte más compleja de una infidelidad es comprender que no tiene que ver contigo sino con el compromiso y valores morales del otro. La manera común de asumir una traición, es sentirnos culpables, percibir que no fuimos "buena" pareja o que no contamos con los atributos necesarios para satisfacer los placeres o deseos de nuestro compañero. Normalmente la persona que es infiel, no suele reconocer su falla y tiende a responsabilizarnos de su error, "me descuidaste, ya no me sentía cómodo en la relación, a raíz de cierta situación entendí que no podíamos estar bien", al buscar o indagar en el motivo de su infidelidad es normal que la otra persona no tenga claro el mot...
Acerca de la felicidad, Borges señaló que de joven creía que se trataba de algo tan arduo como la belleza. En cambio, ya viejo, pensaba que no era así. Después de todo, a lo largo de un día todos hemos estado tantas veces en el cielo y el infierno. El Cielo y el Infierno son alegorías de estados de ánimo que atravesamos de modo constante en la vida. Pensar en la posibilidad de un Cielo permanente no es más que una ilusión. No es posible ser feliz todo el tiempo. La felicidad es un instante efímero e incompleto. Por perfecto que parezca, todo momento aloja una ausencia. Y esa ausencia basta para empañar la felicidad. Como escribió el poeta Fernando Pessoa: El tiempo en que festejaban mi cumpleaños yo era feliz y nadie estaba muerto. Por eso era feliz. Porque todavía no había llegado la falta de lo amado. Una vez que esto ocurre la felicidad es una visita efímera que en cualquier momento decide retirarse. Los únicos Cielos posibles son los Cielos breves. Cielos de abrazos, sonrisas ...
Comentarios
Publicar un comentario